Viva México

Sin miedo a arriesgarse

Para todos los jóvenes del mundo, a pesar de nuestras creencias, el voluntariado nos ayuda a desarrollar cosas maravillosas, en diferentes áreas: ya sea familiar, personal o profesional.

Vale la pena disfrutar, aprender, arriesgarse y marcar la diferencia, para crear un impacto social y cultural. Y para esto, yo estuve en tierras mexicanas.

Vale la pena esforzarse en las actividades como voluntario,  darlo todo de corazón sin importar la cultura, creencias, razas o etnia, estar comprometido a luchar cada día por un impacto social positivo. Vale la pena luchar por esta sociedad. Poder intervenir en cada campo que nos encontremos, con gran satisfacción, sin pensar en los segundos, minutos, horas o días que pasan.


Ustedes, jóvenes, tienen la oportunidad de aprender grandes cosas de la cultura mexicana, no solo con tradiciones o lugares, pues las personas de este país te podrán transmitir esa pasión que las caracteriza.

Jóvenes, no les de miedo arriesgarse, México es un país que cuenta con una gran diversidad en cultura, gastronomía, arquitectura, en sus paisajes, en la parte humana… algo que podría definir como indescriptible. Puedes vivir en una casa humilde, comer algún alimento o bebida sin sabor o el tener todos los lujos posibles.

No teman, este tipo de experiencias ayudan a madurar y a valorar cada cosa que su hogar o su país te brinda, es algo que tal vez no pueden experimentar en su círculo familiar.

Desde mi experiencia en CADI (Capacitación y Desarrollo Integral), con personas con discapacidad mental, he aprendido que una persona con discapacidad mental puede tener una formación que les permita integrarse a la vida educativa y laboral. Son personas que pueden ser felices, que pueden llegar a amar, a lograr y a respetar cada una de las cosas que tienen a su alrededor, personas que luchan cada día para tratar de vencer cada obstáculo que se les presenta.

En mi caso aprendí a valorar cada sentido que tengo y a darle un buen uso. Porque al tenerlo no reflexionamos que muchas personas carecen de ellos: Puedo decir que con mi vista pude observar cada detalle, cada acto que ellos realizan para superar su situación de discapacidad; con el oído, escuche cada una de sus historias, anécdotas y proyectos que tienen; con el olfato, pude detectar el amor, la pasión, respeto, tolerancia, alegría en todo lo que ellos hacen día a día para ser mejores personas y poder aportar al mundo; con mi tacto sentí, tome, abracé cada cosa que ellos hacen. Aunque no todo esto tiene descripción alguna.


Solo me resta decir, si tienen todos sus sentidos intactos, regálenselos al mundo entero, pongan esa pizca de sal y azúcar para darle sabor a cada país y a cada lugar que visiten, y en cualquier trabajo o voluntariado que vayan a intervenir, no les de miedo, dejen que el país nos sorprenda.

Jóvenes, arriésguense, vale la pena dejar todo en casa, vale la pena dejar toda esa comodidad a la que estamos acostumbrados y dar todo. Poder transmitir todos nuestros conocimientos sin importar un sueldo, sin importar una ganancia, que más ganancia que una sonrisa, que más ganancia que un abrazo sincero, que más ganancia que un agradecimiento, considero que esos detalles valen más que alguna recompensa económica.

By Jorge Hernandez from Colombia.

Cecilia Cuautle

Cecilia Cuautle

Chief Editor at AIESEC en México
Soy periodista, me considero dreamer y maker. Amo viajar y conocer personas, me encanta probar cosas distintas, hacen la vida interesante.
Amo escribir y disfruto demasiado leer.
Cecilia Cuautle

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